La ética: tu estrategia secreta para la sostenibilidad

julio 7, 2025

Escrito por: Florandy Mendoza

Participé en la Semana de la Transparencia, Ética y Liderazgo 2025, organizada por Sumarse y APEDE, a fin de conocer las tendencias actuales en cómo la ética y la integridad impactan la sostenibilidad de las organizaciones en un contexto cada vez más exigente.

He tenido la fortuna de trabajar a lo largo de mi vida profesional en organizaciones donde la ética no es un mero enunciado, sino parte de su ADN. Es lo que define cómo se toman decisiones, cómo se construyen relaciones y cómo se entiende el éxito. Y hoy,  más que nunca, esa certeza se reafirma: las organizaciones que realmente perduran son aquellas que integran la ética y la integridad en sus decisiones, junto con las competencias técnicas y humanas que se espera de su liderazgo.

Una de esas competencias es la disciplina ética, entendida como la capacidad de regular y dirigir nuestra energía hacia nuestras metas actuando en alineación con nuestros valores.

Es elegir conscientemente, incluso cuando los atajos son tentadores.

Es desarrollar el autocontrol necesario para postergar la gratificación inmediata en favor de los objetivos de largo plazo.

Y esa capacidad —aunque parezca invisible— es esencial para alcanzar el éxito que trasciende lo superficial: el éxito con propósito.

Durante los tres días de este evento, me encontré escuchando intervenciones desde distintos sectores que coincidían en algo fundamental: la ética ya no es un accesorio institucional. Es una estrategia de sostenibilidad.

Todo empieza por dentro: introspección ética

Hubo una expresión que se repitió y que resonó especialmente en mí: introspección ética.

Una idea poderosa que nos invita a mirar hacia adentro. A cuestionarnos. A revisar no solo lo que hacemos, sino por qué lo hacemos y desde dónde lo decidimos.

 Porque la ética no comienza en los manuales, ni en los procedimientos, ni siquiera en los códigos de conducta. Comienza en quienes lideran. En su ejemplo cotidiano. En su capacidad de actuar desde el propósito, no solo desde la conveniencia.

 Y esta reflexión aplica en cualquier escala: desde una empresa global hasta una ONG comunitaria, desde una fundación de base hasta una cámara empresarial.

El código de ética no es el final: es el punto de partida

En uno de los paneles, se habló de los códigos de ética, y cómo muchas organizaciones los consideran un cumplimiento más.

Pero la verdad es que, cuando se gestiona bien, un código ético puede convertirse en una herramienta poderosa de transformación organizacional.

 No se trata de tenerlo. Se trata de activarlo. De convertirlo en una brújula que oriente decisiones, gestione riesgos, y alinee a las personas con una cultura basada en la confianza.

 Y sí: una cultura ética no se decreta. Se modela. Se vive. Se protege.

Ética en lo digital: proteger datos también es proteger personas

Otro eje que me pareció profundamente actual fue el de la protección de datos.

No desde el enfoque técnico o legal, sino desde la responsabilidad ética.

Porque detrás de cada dato hay una persona.

Y respetar su información, pedir su consentimiento de forma clara, decidir con transparencia… es una de las formas más concretas de mostrar respeto en esta era de hiperconectividad.

 La ética digital, bien entendida, no es solo una regulación que cumplir. Es una relación de confianza que cuidar.

La ética también genera valor (y está probado)

En medio de tantos conceptos, se compartió un dato que no dejó indiferente a nadie:

“Entre 2020 y 2025, las empresas reconocidas como “World’s Most Ethical Companies” superaron en rendimiento financiero a sus pares globales en un 7,8%.” (https://ethisphere.com/worlds-most-ethical-companies/)

Ser éticos no solo es lo correcto. También es rentable.

Y esto me reafirma algo que vengo observando desde hace años en mi trayectoria profesional: cuando la ética está presente en el diseño de la estrategia, los resultados no solo mejoran… también se sostienen en el tiempo.

Tres frases que me acompañan desde entonces:

  • Sin ética, no hay sostenibilidad posible.”
  • “No basta con hacer lo legal. Hay que hacer lo correcto.”
  • “La confianza es el motor de las relaciones duraderas.”

¿Y tú? ¿Qué legado estás construyendo con cada decisión ética en tu día a día?

  • Sin ética, no hay sostenibilidad posible.”
  • “No basta con hacer lo legal. Hay que hacer lo correcto.”
  • “La confianza es el motor de las relaciones duraderas.”

¿Y tú? ¿Qué legado estás construyendo con cada decisión ética en tu día a día?

Puede parecer una pregunta enorme. Pero sus respuestas están en lo cotidiano:

  • ¿Decides con transparencia?
  • ¿Actúas con coherencia?
  • ¿Construyes relaciones basadas en la confianza?

 Yo me la hago con frecuencia. Porque estoy convencida de que la transformación profunda no comienza con un plan estratégico. Empieza cuando asumimos responsabilidad sobre nuestras elecciones.

 Y si tú lideras una organización, acompañas procesos o impulsas cambios desde cualquier sector, quizás este sea un buen momento para preguntarte:

 ¿Está la ética verdaderamente integrada en tu cultura, tu gobernanza y tu forma de operar?

 Porque no basta con cumplir.

 Hay que transformar.

 

¿Quieres trabajar la ética como un verdadero pilar estratégico?

Desde mi experiencia puedo ayudarte a:

  • Evaluar el grado real de sostenibilidad financiera, jurídica, operativa y reputacional de tu organización.
  • Diseñar una hoja de ruta efectiva que fortalezca tu autonomía a largo plazo.

Escríbeme para conversar. Estoy lista para acompañarte en este camino.