Errores comunes al implementar una estrategia de sostenibilidad: Y cómo evitarlos para lograr un impacto real y duradero

agosto 30, 2025

Escrito por: Florandy Mendoza

Con el auge de la sostenibilidad como ventaja competitiva, muchas empresas —especialmente las pequeñas y medianas— se sienten llamadas a actuar. Lo cual celebro. Pero actuar no siempre significa avanzar.

He visto de cerca cómo algunas iniciativas bien intencionadas terminan perdiendo fuerza, impacto y legitimidad por errores que, con la orientación adecuada, se pueden evitar.

Aquí te comparto los errores más frecuentes, con el objetivo de ayudarte a identificar señales de alerta y construir una estrategia que sí funcione.

1. Tratar la sostenibilidad como un accesorio, no como una estrategia

Uno de los errores más comunes es ver la sostenibilidad como algo decorativo, vinculado a eventos puntuales, donaciones aisladas o campañas para mejorar imagen.
La sostenibilidad no es filantropía ni marketing social. Es una forma de hacer negocios con visión a largo plazo, con coherencia entre lo que se dice y lo que se hace.

2. Actuar sin un diagnóstico previo

Diseñar proyectos sin entender realmente el contexto, las necesidades de las comunidades o los riesgos del entorno lleva a desperdiciar recursos y credibilidad. Una estrategia sólida comienza con datos y escucha activa.

3. No involucrar a los grupos de interés

Asumir que se puede hablar por la comunidad sin hablar con la comunidad es un gran error. Lo mismo aplica para empleados, proveedores o aliados estratégicos. La sostenibilidad es un proceso de co-creación, no de imposición.

4. Hacer greenwashing (incluso sin querer)

No todas las acciones que «parecen sostenibles» lo son. Cuando se prioriza el brillo superficial sobre los cambios reales, se cae en el greenwashing: campañas verdes sin contenido, promesas sin evidencia. Y esto puede dañar más la reputación que no hacer nada.

5. No medir ni evaluar los resultados

Lo que no se mide, no se mejora. Y lo que no se puede demostrar, difícilmente genera confianza. Sin indicadores claros, sin seguimiento, sin rendición de cuentas, la sostenibilidad se convierte en un buen relato sin respaldo.
Medir impacto es una obligación, no una opción.

6. Falta de liderazgo desde la alta dirección

Una estrategia de sostenibilidad no puede depender solo del entusiasmo de un equipo o área. Sin apoyo genuino desde la dirección, sin recursos asignados y sin prioridades claras, las acciones se diluyen.

7. Acciones aisladas y descoordinación interna

Cuando la sostenibilidad no está integrada a la operación del negocio, sino dispersa entre departamentos sin comunicación, se pierde sinergia. La coherencia interna es tan importante como el impacto externo.

8. Desalineación con la misión y valores de la empresa

Si las acciones sostenibles no están alineadas con el propósito y el modelo de negocio, se sienten artificiales o forzadas. La sostenibilidad no debe ser un apéndice: debe estar en el ADN de las organizaciones

9. Obsesión con resultados a corto plazo

Resolver problemas sociales y ambientales lleva tiempo. Querer resultados inmediatos sin compromiso sostenido es incompatible con una transformación real.

10. Presupuestos simbólicos o mal gestionados

A veces hay voluntad, pero no hay inversión. O se distribuyen los recursos en iniciativas poco estratégicas. La sostenibilidad requiere planificación financiera y visión de retorno a mediano y largo plazo.

 Si quieres que tu empresa —sea grande o pequeña— construya un camino sostenible:

  • Inicia con diagnóstico y datos.
  • Involucra a las personas clave.
  • Integra sostenibilidad en tu estrategia, no solo en tu discurso.
  • Mide lo que haces.
  • Sé coherente con tu propósito.
  • Y, sobre todo, hazlo con convicción, no por cumplir.

Porque la sostenibilidad no es una lista de buenas intenciones, es una forma inteligente y ética de hacer negocios que transforman realidades.