Mujeres que abren caminos: reflexiones de mi visita Camboya

octubre 13, 2025

Escrito por: Florandy Mendoza

En cada viaje hay historias que superan cualquier destino. En Siem Reap, Camboya, entre los templos de Angkor Wat, los amaneceres dorados y los mercados vibrantes, conocí a una mujer cuya vida —más que cualquier monumento— me dejó una huella profunda.

Nuestra guía turística, una mujer de unos 40 años, nos acompañó durante dos días en Siem Reap. Pero más allá de su conocimiento histórico y su impecable español, lo que nos regaló fue algo mucho más valioso: el testimonio de una lucha cotidiana por romper con lo que se espera de una mujer en una sociedad tradicional.

Nacer mujer en un contexto que te niega oportunidades

Ella es la quinta de diez hermanos. Su familia, proveniente de una zona rural muy pobre, enfrentó una decisión dura pero común: escoger a uno de los hijos para que estudiara. Y no fue ella. Sin embargo, su historia no terminó ahí. Con determinación, trabajó y estudió por su cuenta. A los 19 años se convirtió en guía turística y en ese entonces cuando comenzó a era la única mujer guía turística.

En el transcurso de su vida, recuerda haber escuchado incontables veces un dicho popular de su pueblo: “la mujer no tiene capaz de dar una vuelta de estufa” (ស្ត្រីបង្វិលចង្ក្រានមិនជុំ), una forma de desanimar a las familias a invertir en la educación de las hijas. La idea era simple y cruel: ¿para qué mandarlas a estudiar si ni siquiera podían “dar la vuelta a la estufa”?

Hoy, ella sonríe con orgullo al decir: “Ese dicho lo hemos roto: mi prima, mi hermana, mi sobrina y yo somos las cuatro mujeres del pueblo consideradas bastante exitosas porque tenemos trabajo”

Romper el molde, una decisión a la vez

Se casó a los 33 años con un hombre seis años mayor que ella, cuando se sintió lista para hacerlo. Fue madre a los 35, en un entorno donde muchas de sus amigas ya eran abuelas. Rechazó endeudarse para cumplir con la tradición de bodas masivas y celebró la suya con 150 invitados, no con mil o dos mil. Decisiones simples, pero profundamente revolucionarias.

Durante años fue la única mujer trabajando en la empresa para la que prestaba servicios. Hoy, junto a una de sus hermanas, apoya a niñas de su localidad. Quiere mostrarles que pueden aspirar a algo más que la cocina o la maternidad temprana. Salió de su pueblo siendo soltera, algo que escandalizó a muchos. La llamaron “prostituta”, y su familia pensó que estaba “loca”. Pero ella solo quería una cosa: ser independiente.

El espejo de los estereotipos

En la ciudad, sigue enfrentando presiones: que su piel no sea suficientemente clara, que gane más que su esposo, que no use ropa costosa. “No quiero ser una figura pública… todavía no soy como las mujeres exitosas”, dice. Porque el éxito, según lo que ha escuchado toda la vida, tiene que verse de una forma específica.

Y sin embargo, ella encarna todo lo que una sociedad debería valorar: libertad, valentía, conciencia, generosidad. Vive sin miedo, se mudó lejos de la suegra para mantener su autonomía, y su hijo es cuidado por su sobrina mientras ella guía a turistas de todo el mundo y lucha por mejorar el futuro de otras mujeres.

La realidad más allá del caso

Su historia no es única. Según el World Economic Forum Gender Gap Report 2024, Camboya ocupa el puesto 97 de 146 países en equidad de género. Aunque ha habido avances, persisten grandes brechas, sobre todo en zonas rurales: matrimonios precoces, abandono escolar de niñas, carga desproporcionada de cuidados, y falta de representación en cargos de liderazgo.

Aun así, mujeres como ella están desafiando estas estructuras. No necesariamente con discursos ni pancartas, sino con cada decisión que toman en contra de lo establecido.

 Este viaje me recordó que la equidad no es un destino alcanzado, sino un camino que se recorre a diario. Y que el cambio empieza cuando una mujer, en cualquier rincón del mundo, se atreve a decir: “quiero algo distinto”.

En medio de templos milenarios y ruinas cubiertas de historia, encontré un testimonio vivo de transformación. Y entendí que, aunque el contexto cambie, los desafíos que enfrentan muchas mujeres —la presión social, los estereotipos, el miedo a no encajar— son universales.

¿Y tú, desde dónde puedes abrir caminos?

Historias como la de nuestra guía en Siem Reap nos recuerdan que la lucha por la equidad de género no siempre se libra en las grandes tribunas. A veces, empieza en silencio, con una decisión que rompe moldes, una voz que no se calla o un sueño que no se posterga.

Si trabajas con comunidades, si lideras equipos, si diseñas proyectos sociales o impulsas iniciativas empresariales con impacto: tienes el poder de abrir más caminos para más mujeres.

Nota: Esta historia está avalada por la mujer que me la compartió en Siem Reap, quien prefiere no revelar su identidad. Aprecio profundamente su confianza y generosidad al contarme su camino.